Bullying Escolar desde Mi Experiencia como Victima (Puntos 3, 4 y 5)

El acoso escolar, conocido como bullying en inglés, es un fenómeno bastante común en las escuelas. Afecta a niñas, niños y adolescentes, sin importar su edad, etnia o nivel socioeconómico. Ya sea que se manifieste como violencia física, psicológica, verbal y en su caso más común el Ciberbullying, el acoso escolar tiene un impacto significativo a corto, mediano y largo plazo en la vida de los jóvenes involucrados, ya sean agresores, víctimas u observadores. Este tipo de violencia es preocupante porque puede dañar la autoestima y la confianza de la víctima, llevándola a experimentar ansiedad, depresión, autoagresión e incluso pensamientos suicidas.

El bullying impide que los niños y adolescentes que sufren estos maltratos puedan disfrutar de sus derechos fundamentales y de experiencias educativas enriquecedoras, así como de la interacción social, el desarrollo personal y la libre expresión. Además, les impide sentirse seguros en la escuela, un lugar que debería ser un espacio para construir sociedades más justas y pacíficas. Muchos actos de acoso escolar han sido, y aún son, considerados como parte de la experiencia escolar, como si fueran lecciones de vida que enseñan a los niños a "resistir", "defenderse", "hacerse respetar" e incluso a devolver el golpe. El silencio por nuestra parte como victimas y testigos, así como la falta de acción por parte de las instituciones educativas, ha contribuido a que se desconozca la magnitud del problema. Abordar esta compleja situación con la seriedad que merece es, sin duda, una responsabilidad de toda la comunidad educativa. Sin embargo, también requiere el compromiso de las administraciones públicas y las escuelas. 

Yo desde mi punto de vista como victima que he sufrido el Bullying escolar desde hace tres años,  espero que este proyecto tenga incidencia para que los victimarios y las victimas como yo aprendamos un poco mas sobre todo el daño tan  irreversible  que deja en nuestras vidas esta practica.




El bullying, aunque ha estado presente desde siempre, fue formalmente nombrado y definido en 1973 por el psicólogo  Dan Olweus, quien se aventuró a realizar la primera investigación sobre este fenómeno. La palabra "bullying" se creó para describir la violencia en las escuelas, y a finales de los 80 y principios de los 90, se llevaron a cabo estudios adicionales que aumentaron la conciencia pública sobre el tema.
El psicólogo Dan Olweus  comenzó a investigar la violencia escolar de manera sistemática en Noruega. Los primeros informes y estudios se publicaron en 1983, basándose en investigaciones que se iniciaron en Noruega en 1973.

 La preocupación por el acoso entre iguales comenzó a recibir atención tanto pública como investigativa en otros países a finales de los 80 y principios de los 90 debido a que ya se estaba saliendo de lo normal pasando a preocupante por los múltiples intentos y suicidios presentados por este acoso.



Educar y concientizar sobre el bullying es fundamental para prevenir el daño emocional, físico y psicológico que sufren las víctimas. Además, es clave para evitar que estos comportamientos se repitan en el futuro, ya que los acosadores suelen enfrentar problemas de conducta en la vida adulta. Esta labor también contribuye a crear un ambiente escolar seguro y respetuoso, lo que a su vez mejora el rendimiento académico y el bienestar general de los estudiantes. Por tal razón creo y veo necesario el recalcar y enfatizar el tema del Bullying en nuestro entorno escolar, ya que a mi percepción es un tema que dentro de nuestra Institución Educativa esta muy abandonado y me atrevería a decir que totalmente olvidado. Dejando una alta preocupación porque así como yo hay muchas personas callamos y preferimos guardar silencio sin saber que con el paso del tiempo estamos aplazando una problemática que al momento de ser expuesta va a ser un tema intratable y difícil de superar.

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